Mujeres al mando en la gastronomía cántabra reclaman su lugar bajo los focos
- El Diario Montañés
- hace 1 día
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Una treintena de empresarias protagoniza el primer congreso GastroFéminas en el Hotel Santemar de Santander para aportar mayor visibilidad al papel de las mujeres en el sector primario
Las mujeres son soporte, raíz, arraigo y memoria en el polifacético ecosistema agroalimentario de Cantabria, pero su labor carece de la visibilidad que debería. Por eso, el objetivo del primer congreso Gastroféminas Santander 2026 (organizado por El Diario Montañés a través de este suplemento Cantabria en la Mesa) celebrado este martes en el Hotel Santemar ha sido precisamente ese: apuntar con los focos encendidos unas mujeres que, en general, han desarrollado su trabajo en la sombra. Y hacerlo con ellas como protagonistas. Más de una treintena de empresarias del sector han puesto palabras al lugar que ocupan en la historia, la comunicación, la producción, la ganadería y la restauración, y han trenzado una pirámide de logros, avances, asignaturas pendientes y relevancias por conquistar. «Tenemos la capacidad de humanizar al equipo y por eso debemos estar al mando», ha lanzado la chef mexicana Carolina Álvarez, propietaria del restaurante Flores Raras en Valencia, en una de las primeras intervenciones de la jornada.
Las ponentes han sentado cátedra sobre la situación que atraviesa el sector primario y han hilado sus conocimientos y experiencias en torno a una idea común: exponer la longitud y el peso de las mujeres en una sociedad que aprende cada día a valorarlas y a subrayarlas dentro de un discurso escrito hasta ahora eminentemente por hombres. «Ya es el momento de hacerlo», ha apuntado el presidente de El Diario Montañés, Luis Revenga, precedido por la alcaldesa de Santander, Gema Igual, que ha remarcado la importancia de «conocer lo que hacen, difundirlo y comunicarlo».
Y se ha hablado, por supuesto, del arte de cocinar, de texturas, matices, culturas, escenografías y emplatados, pero sobre todo se ha puesto nombre a todo aquello que órbita alrededor de un restaurante, donde encajan conceptos como la conciliación, la pasión por aquello que te gusta, el sacrificio, las renuncias, la formación de los jóvenes o los referentes de un sector cada vez más mediatizado. «Necesitamos que se dé mayor valor a la atención en sala», ha reivindicado Elvira Abascal, del Nuevo Molino en Puente Arce, que ha defendido la idea de «trabajar en lo que te hace feliz». «Vengo de estar en dos cocinas lideradas por hombres y no ha sido fácil, pero si tiras hacia delante y tienes un objetivo claro, todo es mejor», ha asegurado Tamara Zubillaga, del restaurante Mitami en Bádames (Voto).
Eso sí, «dejando muchísimas cosas atrás», un principio que la mayoría de conferenciantes ha situado en la primera fila de sus discursos: la falta de conciliación en la hostelería. «Necesitamos más políticas para conciliar -ha expresado Cristina Cruz, de La Bicicleta, en Hoznayo-, intentar mejorar los puestos y ofrecer horarios más flexibles». Desde un punto de vista más empresarial ha hecho balance Teresa Monteoliva, del Grupo Cañadío: «La gastronomía y la hostelería han evolucionado y nuestros camareros trabajan las horas legales, con horarios continuos y rotatorios». Y es que el déficit de vocación de los jóvenes que estudian para desempeñarse en la sala y la dificultad de encontrar empleados han sido también temas de conversación en una mañana que ha dado mucho de sí. Entre las conclusiones, «que la mejora de las condiciones hace que haya un poco más de predisposición» entre los recién llegados, ha señalado Estela Ballester, profesora del IES Peñacastillo de Santander.
También se ha debatido sobre la relevancia de comunicar y cómo hacerlo, «porque el nuestro es un sector muy masculinizado donde las mujeres cumplen un papel muy importante, pero no están, no se las ve», ha remarcado Ana Belén Herranz, de la Asociación Frisona de Cantabria, AFCA. Para eso están los jóvenes de ahora, ha señalado Eva Sañudo, del sindicato ganadero Ugam-Coag: «Ellos dignifican la figura del ganadero y del agricultor», que hasta ahora no «se ha sabido valorar». Y ha habido un ejemplo de mujer que muestra su mundo, la joven Claudia Fernández Toca, encargada de llevar las redes sociales de Rosa Obrador que está empezando su propio proyecto de márketing. «Si tienes un objetivo, lucha por él», ha dejado dicho.
Y de objetivos, pero de otros, ha tratado Mar Marcos, vicerrectora de la Universidad de Cantabria y catedrática de Historia Antigua. ¿Sabéis cuántas mujeres con Estrella Michelin tenemos en Cantabria? «Cero», ha respondido ella misma. ¿Y en España? «El 10%». Así que «todavía nos queda camino, chicas», ha animado la vicerrectora en una intervención que seguro que ha sacudido alguna mente entre los presentes.
Una mirada inclusiva
También se han aprendido nuevos conceptos de la mano de la socióloga, docente y productora agroecológica, María Montesino, que ha introducido en el congreso la importancia de tejer «una mirada inclusiva» y despojarnos del concepto cliché de mujer ganadera, lo que se entiende como «nuevas ruralidades». Esto es, «que una mujer rural puede ser una persona que haya venido de otro país, con tres carreras y cinco idiomas». A la vez ha manifestado la importancia de «reivindicarlas, porque ellas son también sujetos con derechos». Montesino ha defendido «que un queso es patrimonio cultural y que el paternalismo y la discriminación nos han impedido poner a las mujeres en el centro y entender que aportan innovación social y liderazgo territorial, así como una producción más sostenible y ecológica mediante la incorporación de conocimiento y formación».
Y para terminar, «la resistencia de las mujeres que escribían en un 'papelito' una receta». La memoria que se pierde.